Algo peor que la Corrupción

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peor que la Corrupción

Algo peor que la Corrupción

Hoy que estamos notificados de que existen carteles de la corrupción a nivel mundial, internacional, regional, nacional y local y el daño que ello implica para la sociedad, cuyos estragos la mayoría de las veces solo quedan en corrillos porque parece que en últimas muy pocos están en contra, como si de muchos ávidos de involucrarse en ella;  es necesario dimensionar todo el mal que se le hace a la gente pobre del país, cuando se acometen obras que de, manera “olímpica”, violan las normas de transparencia y todo lo que ese principio contempla.

Pero si la corrupción arrastra a la mayoría de los ciudadanos a la pobreza absoluta, por todas las privaciones a que nos someten los que se roban el privilegio de disfrutar de los recursos de todos, existe algo peor que nos avienta a la Miseria, porque se lleva lo poco rescatable que dejaron los ladrones: la Indiferencia u Omisión que permite que esos monumentos a la corrupción terminen convertidos en “elefantes blancos”.

Así sea que muchas obras no obedezcan al concepto de Planeación Objetiva, son recursos del Estado,  y por ende de todos,  que se dilapidan y necesidades que pudieron haberse resuelto quedan aún más insatisfechas, bajo la nostalgia de haber estado cerca de la solución, y murieron en la incapacidad y el cáncer del clientelismo que nos hace impotentes para permitirle al otro verse reflejado en sus “obras”; así sea que fueron proyectadas con el fin último de engordar las arcas de quien tuvo acceso al Presupuesto y lo usó para su provecho personal.

Algo debe implementarse para que los mandatarios sucesores se comprometan en la defensa de los dineros del Estado y no hagan gala del egoísmo y la mezquindad política, que no les permite dejar que el pueblo disfrute de lo que, aunque con un interés malsano, dejó alguien que no se lo pudo llevar todo. Si el corrupto es flagrantemente criminal, por llevarse gran parte del botín, mucho más criminal es el que deja perder lo poco que queda en obras, que no fueron construidas con recursos particulares del determinador, y en algo pueden contribuir a mitigar la miseria sobre la cual se enmascaró su “objeto social”.

Si ya conocemos los beneficiarios del “dulce” Diez por ciento, producto de la Acción de los corruptos que evadieron la acción de la justicia, ahora pedimos que se condene a los culpables, por vía de la Omisión, que dejaron perder los recursos que no se pudieron llevar los ladrones y que están sepultados en la indiferencia y la maleza que esconde la miseria de nuestros pueblos: esos elefantes blancos, cuyas obras, por inútiles, antes que agradecer, representan la vergüenza de una sociedad capitalista que cree que la corrupción es una Virtud.


 

Acerca del Autor

Comunicador Social Vallenato. Licenciado en Filosofía, Investigador. Medios: http://larazonvallenata.com . Radio Guatapurí, Antena Cívica.

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