Historias Vallenatas bien contadas y cantadas

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Historias bien contadas y cantadas

Las Glorias del Vallenato

Por: Juan Cataño Bracho

De diversos paradigmas, se puede concluir que una historia bien contada en vallenato se distingue porque se refiere a un hecho o suceso real el cual se: Ubica, Reflexiona, Narra, Describe, Recrea, Argumenta, Caracteriza, Implica y Afecta. Es, además, un Ensayo Clásico con Introducción, Cuerpo o Desarrollo y Conclusión.

El vallenato clásico no inventa historias, extrae sucesos de la realidad, caracterizando el ambiente en el que sucedieron, sobre los cuales reflexiona a partir de un buen análisis para luego narrarlos de una manera objetiva, describiéndolos paso a paso y para hacerlos amenos los recrea con algunas situaciones subjetivas que le den un carácter jocoso, sobre los cuales establece su argumento, para lo cual debe implicar, caracterizar y afectar personas o cosas actúan como protagonistas de la historia que se cuenta.

La Sal de Frutas: Isaac “Tijito” Carrillo Vega

Lo de “La Sal de Frutas” fue algo jocoso que sucedió en San Juan del Cesar, La Guajira: Trataron de hacer una comida distinta a aquella en que se mataba un chivo y se hacía un sancocho, de la asadura se hacía un guiso, hacían un arroz y esa era la comida del matrimonio.

Alguien en la plaza central de San Juan se le dio por decir que “un culinario que trabaja en el Grupo Rondón que nos haga una comida fría de pote”. Cometieron el error de hacerla el día antes, para servirla el día siguiente y la comida se dañó.

Resulta que se comen la comida y al día siguiente todo el mundo tiene que salir a buscar el médico, el curandero.

Al año siguiente pasa el mismo caso en el matrimonio de Alonso Mendoza, que se casó con una Zambranera. O sea que la comida dañada hizo daño en los dos matrimonios.

En Zambrano, corregimiento de San Juan del Cesar, para ese tiempo no tenían ni letrina y la gente se veía correr para los potreros y para la orilla del río a hacer lo que ustedes saben que tenían que hacer (las necesidades fisiológicas). Por esa emergencia, en las pocas colmenas del pueblo, se agotaron las “Sal de Frutas” (medicamento de uso común para tratar los males del estomago).

Hubo un matrimonio de muchos invitados

En la plaza de San Juan la gente quedó alarmada

Fue por la comida que estaba dañada

Los que la comieron quedaron intoxicados.

 

Repetido el caso, El 08 de abril

Cuando se casó Alonso Mendoza

Como a mí me dio fuerte esa cosa

Yo pensaba que me iba a morir.

 

No vuelvo a comer esas golosinas

En los matrimonios saben los motivos

Ombe tan sabrosa la gallina

Se olvidaron de ella y de los chivos.

 

Lo mejor de todo sucedió en San Juan

Yo tengo testigo y lo puedo probar

Yo vi dos mujeres que iban a rezar

Pidiendo permiso por la vecindad.

Y como esa cosa no sabe esperar

Tenían que hacerlo por necesidad.

 

Después supe yo que los zambraneros

Pasaron un rato muy desesperados

Se veían correr pa’ los potreros

Y las Sal de Frutas se agotaron.

 

 El Buey Mariposo: Rafael Enrique “Wicho” Sánchez Molina

En los años 60 cuando aquí (en Valledupar) empezaban los ladrones a robarle lo que habían hecho los taxistas en la noche, en su trabajo, ya todos los que manejábamos en esa época taxi, por la noche, estábamos cabreros por la cuestión de la inseguridad.

Resulta que una noche yo iba para La Ceiba a rebuscarme por allá, porque a eso de las dos de la mañana empezaban a venirse los parranderos de La Ceiba hacia el pueblo, pero había un trayecto despoblado de las últimas casas hasta La Ceiba.

Yo iba en el carro que manejaba y vi a tres tipos que venían en lo oscuro. Me hicieron seña para que les parara, pero como ya uno estaba acosa’o por los ladrones yo iba desconfia’o y lo que hice fue, cuando llegué cerca de ellos, meterle la segunda al carro, darle más velocidad y le eché cascajo en la ropa. A ellos no les gustó. Yo me fui, no le paré bolas al alto que me hicieron ellos.

Me fui para La Ceiba y cuando llegué se regresó El Buey Mariposo, que le apodábamos en ese tiempo a “Miguelito” Palacio en el barrio La Guajira; y cuando llegó allá fue que me di cuenta yo quien era, porque en la oscuridad no los distinguí: era Francisco Suarez, mi compadre “Armandito” Uhía y El Buey Mariposo, “Miguelito” Palacio, que andaban en sus andanzas pero no me iban a hacer daño; sino para que yo los trajera hasta acá al pueblo. Pero como yo estaba “cabrero” no les paré.  En esa forma nació el paseo:

Aquí en el valle suceden tantas cosas
Y son cosas tan raras y no debían de suceder
Porque una noche que resolví bañarme
Y al llegar al playón casi que me mata un buey.

Y por lo tiros que a mí me hizo ese animal
Me imagine que seria de la otra vida
Me fui alejando y cuando llegue a la luz lo reconocí
por la pinta que era el buey de La Guajira.

El buey se fue y se predio en la oscuridad
Y yo gritaba ahora si salí de apuro
Se regresó acosa’o por lo vaquero
Y entonces fue cuando a mí se me puso el barro duro.

De buena pinta y está muy desarrolla’o
Me le enfrente sin tener confianza en él
Cuando me vieron con el machete en la mano
Se espantaron los vaqueros y dejaron solo al buey.

Y me dijeron muchos los venezolanos
Mira Chico yo no sé ni que decirte
Y fue verdad lo que dijo Pedro Pablo
Que no lo querían comprar porque parecía era un tigre.


Y “Wicho” Sánchez nunca ha matado un vaca
Se fue donde Pedro Pablo y le conto lo sucedido
Y Pedro Pablo convidó a pindengüe

Fueron al playón y mataron al novillo
Y la ganancia la sostuvo el cuero

Porque lo vendieron como de tigrillo.

Acerca del Autor

Comunicador Social Vallenato. Licenciado en Filosofía, Investigador. Medios: http://larazonvallenata.com . Radio Guatapurí, Antena Cívica.

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