Me duele Valledupar

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Me duele ValleduparPor Oscar Martínez Ortiz

Desde 1810 hasta nuestros días han pasado 206 años, es ese el tiempo que, según los historiadores, lleva imperando la violencia en Colombia, bajo gobierno propio; con algunos periodos más cruentos que otros pero siempre ha estado presente. Con las mismas causas en el devenir histórico de nuestro país.

Es que desde 1812 hasta 1815 en Colombia se dieron nueve guerras civiles, periodo conocido como “La patria boba”, y hasta 1886 se dieron 14 guerras regionales e innumerables revueltas, todas motivadas por la lucha del poder político primero entre federalistas y centralistas y luego entre conservadores y liberales, situación que se perpetuó por muchas décadas, llegando a nuestra historia reciente.Sólo en el periodo de 1902 a 1946 hubo una relativa paz.

Esta breve introducción histórica es con el fin de reflexionar acerca de los orígenes del fenómeno de la violencia en Colombia, al cual no escapan regiones como el Cesar y ciudades como Valledupar. Antiguamente la lucha era sólo entre dos sectores políticos, unos con gobierno y  otros sin él,ahora son muchos los bandos políticos en contienda y peor aún porque de por medio también están los grupos armados ilegales, pero igual las consecuencias funestas las paga el pueblo.

En Valledupar el clamor es general, como dijera el editorial del periodista Ubaldo Anaya,“todos vivimos con miedo”, tanto que la directora seccional de la universidad Unad, Mardelia Padilla,frente a las cámaras de televisión, rompió en llanto en medio del sentimiento de impotencia que produce la inseguridad reinante en esta capital.

De igual manera, el viernes pasado las distintas emisoras locales dedicaron gran parte de sus noticieros al tema de la ola delincuencial en Valledupar, cuyos teléfonos repicaban y repicaban por parte de los oyentes que querían exteriorizar las angustias padecidas por la inseguridad, al tiempo que los periodistas matizaban el ambiente con diversas canciones inspiradas de manera jocosa sobre la situación de violencia.

Hoy en Valledupar, el temor ciudadano es el tema relevante en el comercio, en el taxi, en los barrios, buses,  colegios, universidades, reuniones sociales, en las tertulias, medios masivos de comunicación y en especial en las redes sociales, donde colegas como Taryn Escalona y José Urbano Céspedes evocanlas famosas frases del ex presidente Alfonso López Michelsen, cuando decía “Me duele el país”, pues ahora toca gritar a todo pulmón “Me duele Valledupar”. Y me duele más porque todavía no hay respuesta para el interrogante del editorial del diario El Pilón: ¿Dónde están los ladrones?

Y de forma muy picante y caliente los periodistas Sergio López y Carlos Cadena analizaban con profundidad el asunto para concluir que “la inseguridad no es de este alcalde actual, es un problema de muchos gobiernos municipales anteriores”.

En fin, son innumerables los episodios de violencia e incertidumbre que vive la ciudadanía vallenata.

Frente a todo esto surgen interrogantes como: ¿por qué tanta delincuencia, qué está pasando?, la respuesta es muy compleja y tiene muchas aristas, pero sin duda alguna esta situación no se ha desconectado del pasado histórico de nuestros pueblos y sus gobernantes. La clase política dirigente es la primera a ser llamada a responder, ese juicio de responsabilidades debe ser inevitable.

Después de superar la cruenta violencia originada el 9 de abril de 1948, el País comenzó a consolidar su principal vocación económica, tal es la producción agropecuaria, era esa la principal fuente de empleo, pero poco a poco ésta fue cediendo con el avance del sector urbano.

No obstante, las ciudades, en un alto porcentaje, seguían bajo la dependencia de la economía rural, pero al desatarse las luchas guerrilleras la dinámica de empleo del campo comenzó a traumatizarse, esto implicó fenómenos de emigración a los centros urbanos, trayendo consigo todos los problemas que hoy se conocen, en especial a Valledupar, debido a su ubicación geográfica.

Valledupar se convirtió en un polo de concentración de los desplazados por la violenciaprovenientes del resto del Cesar, La Guajira, santanderes, Magdalena y de otros departamentos.

Ahí comenzó a crecer día a día y año tras año el fenómeno de la delincuencia en Valledupar, precisamente cuando iniciaba el sistema constitucional que impuso la figura de alcalde por elección popular, lo cual indica que los mandatarios municipales ya tenían autonomía administrativa y presupuestal para tomar medidas de choque frente a un gigante que se asomaba.

Es necesario entonces evaluar si en el transcurrir de todos esos periodos de gobiernose ejecutaron en Valledupar las acciones y gestiones pertinentes que permitieran ponerle control a una situación que se veía crecer de manera monstruosa. Si se preocuparon por ejecutar una verdadera política pública de seguridad?

Tal parece que no, el monstruo de la inseguridad se robusteció y sumado a eso se produjo el proceso de desmovilización de los paramilitares que, ante la deficiencia del estado colombiano para la reconversión social, dio paso a otro fenómeno social llamado mototaxismo, de cuyas consecuencias estamos enterados todos.

Hoy es evidente que a muchos se nos ha olvidado que Valledupar ha sido blanco de muchos dardos venenosos. En el pasado alcanzó a recibir las consecuencias negativas de la bonanza marimbera, seguidamente las dejadas por la crisis algodonera, la arremetida de la guerrilla, de los paramilitares, el narcotráfico y delincuencia organizada (traquetos) alrededor de la Cárcel de Mediana y Alta Seguridad, las bacrim, la crisis agropecuaria, los veranos interminables,la corrupción de la clase política dirigente, entre otros males.

Todavía nos parece poco, todavía seguimos pensando que todo eso y mucho más en sólo seis meseslo va arreglar el actual alcalde?  Yo digo  que no, y también pienso al igual que mis colegas en comento, “la inseguridad es una realidad en Valledupar, pero no es responsabilidad absoluta de este gobierno municipal”.

Pero es hora ya de que las cosas comiencen a mejorar, por eso es urgente convocar al Gobierno Nacional para que no sólo se limite a elogiar a Valledupar y a disfrutar en cada Festival Vallenato, sino que tome medidas serias y contundentes de acompañamiento al alcalde para que cese la horrible noche y el bien germine ya.

Acerca del Autor

Comunicador Social Vallenato. Licenciado en Filosofía, Investigador. Medios: http://larazonvallenata.com . Radio Guatapurí, Antena Cívica.

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