Valledupar volverá a tener Instituto de Cultura y Turismo

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Valledupar volverá a tener Instituto de Cultura y Turismo

Casa de la Cultura de Valledupar

Para hacerle frente a la actual situación institucional, Valledupar volverá a tener Instituto de Cultura y Turismo, según propuesta del actual Coordinador, Tomás Darío Gutiérrez Hinojoza, quien viajó a la capital del país en busca de apoyo.

Es apenas normal que un intelectual y hombre de carácter como Gutiérrez Hinojoza, que ayudó al diseño administrativo de la institución, no se sienta conforme con las condiciones a las que se sometió Miguel Morales al frente de esta sectorial municipal.

La Razón Vallenata conoció que Tomás Darío Gutiérrez Hinojoza encontró un Ente sin Presupuesto, que la administración de la cultura en Valledupar no tiene Agenda propia y que, por lo tanto, las ejecuciones o programas obedecen a cuestiones circunstanciales y/o de coyuntura.

Según  la actual estructura, el Coordinador de Cultura de Valledupar no tiene Autonomía, porque, al parecer, hay un director en la sombra a cuyo poder obedecen todas las decisiones que se toman allí. Además de que el Coordinador de Cultura de Valledupar no tiene línea directa para hablar con el Alcalde Municipal sobre de la situación de la institución y lo que espera el nuevo coordinador para lograr los objetivos naturales de dicho Ente, como quedó en evidencia que después de varias semanas de haber sido nombrado para el cargo no había tenido dicho espacio.

Actualmente, además de la coyuntura de tener que laborar “arrimado” en la oficina de un trabajador cultural, la institución de cultura de Valledupar solo cuenta con dos funcionarios nombrados, a todas luces, carente de recursos humanos para cumplir los fines que le dieron vida. Y lo que es peor, someterse a las decisiones de un Operador, que es quien decide a su tiempo y conveniencia lo que se debe contratar.

A su llegada, Tomás Darío Gutiérrez Hinojoza se ha topado con la nueva costumbre de que al Coordinador de Cultura de Valledupar, seguramente presionado por el carácter del antecesor, Miguel Morales, no se le tiene en cuenta a la hora cursar invitaciones o requerimientos de los recursos de la institución; como se puede concluir al ser notificado de que la banda municipal se iba a desplazar a La Jagua de Ibirico, cumpliendo una invitación dirigida directamente al Maestro de la banda.

Es ya bastante anómalo el hecho de que, tal vez por imposiciones del clientelismo, nadie debe pasarle propuestas a la coordinación de cultura, porque ellos tienen su propio diseñador de proyectos; lo que indica que si no hay “palanca” no lo tienen en cuenta y si la hay ellos mismos se lo diseñan. Sumado a todo lo que ello implica en favorecimiento, diligencia y conveniencia para los fines del ente de cultura municipal.

Según algunos trabajadores de la cultura en el Cesar, desde hace mucho tiempo viene sucediendo, en la administración de cultura, que el director o coordinador no tiene autonomía y que su único papel obedece a recibir propuestas y prometer presentársela a la cabeza de la autoridad o “al dueño de la posición”, que por lo general no tiene en cuenta a la propuesta en sí, sino a la persona que la presenta para aprobar o desaprobar. Además de que existen funcionarios en estas instituciones que hacen de espantapájaros, con la misión de animar o desanimar a quienes se acercan con la intención de hacer propuestas creativas y necesarias a la administración de cultura.

Por el fenómeno descrito, seguramente, hay gestores culturales que aparecen y desaparecen al vaivén de la coyuntura administrativa. Según lo cual “el clientelismo da vida y mata”. Se ha vuelto cotidiano que las ideas de emprendimiento cultural aparecen siendo obras con titularidad de quien no las propuso, cuando no se promueve el testaferrato en la gestión cultural. Hay abundantes ejemplos para demostrar la agonía que vive un Coordinador de Cultura cuando intuye la conveniencia de una propuesta pero reconoce su limitación para apoyarla.

Para los entendidos, quizás, el fenómeno descrito aquí es lo que hace que para ser director de cultura en el Cesar no se requiere capacidad de gestión, experiencia ni conocimientos en la materia, sino recomendación política y necesidad de ingresos.

Por eso, en hora buena, celebramos la llegada de Tomás Darío Gutiérrez Hinojoza al ente de cultura municipal de Valledupar, después de la intempestiva salida del profesor José Atuesta Mindiola.

Acerca del Autor

Comunicador Social Vallenato. Licenciado en Filosofía, Investigador. Medios: http://larazonvallenata.com . Radio Guatapurí, Antena Cívica.

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