El Vallenato Tradicional es el árbol que da más fruto

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Como reacción al artículo titulado “Que Silvestre Dangond se comprometa con el Vallenato tradicional”, el folclorista Adrian Pablo Villamizar redactó su opinión en los términos siguientes:

el árbol que da más fruto

Vallenato tradicional

Por: Adrian Pablo Villamizar

Querido Juan, tengo que iniciar mi comentario a tu oportuna publicación, la cual recibí vía email,  que por un momento al ver la prestigiosa lista de destinatarios, sentí un deja vu de estar en aquel foro virtual que creó y administró nuestra amada Lolita Acosta y que lactó hasta su adolescencia, la construcción del Plan Especial de Salvaguarda.

Nostalgias aparte quiero agregar a tu sentida petición, un comentario y una antigua proposición que lancé desde el público hace 20 años, en un foro del Festivallenato que se desarrolló en el auditorio del viejo Instpecam (hoy Bellas Artes) y que también ha sido pensada, dicha y propuesta por otros antes que yo y algunos después de mi.

Silvestre es talento puro, como lo es Jorge Celedón, J.C. Centeno y en la medida de su gran visión y oportunidad de convertir la debilidad en fortaleza, Carlos A. Vives R. Ellos tienen el don y la chispita de encontrar y hacer brillar cualquier cosa que les pongan por delante y que suene a música. Pueden cantar lo que sea que lo van a cantar bien.

Los imperios de difusión musical, que no es igual a decir: imperios de producción artística, tienen clara la ética y la estética del negocio. Sony Music Entertaiment no es la UNESCO, ni  MinCultura, ni La Fundación Guardianes del Patrimonio.

Para ellos Silvestre no es el representante o punta de ovillo de un filón cultural-folclórico que se adentra en la raíz de este patrimonio que queremos preservar. Ellos sólo ven su enorme talento, carisma, buena presencia física y desparpajo como herramientas de atracción para un gigantesco número de consumidores, cada vez con menos ataduras a sonidos ancestrales, saberes y sentires que hacen parte de nuestra tradición, que antaño y doquiera suscitaron tanta admiración de cultos y legos.

Silvestre es el medio que todos los Guillermo Mazorra del mundo latino anhelan y disputan para engancharse a la corriente principal y poner a navegar los buques insignias de la caja registradora de internet. Es de vida o muerte para Sony y todas las casas de difusión musical tener a estos grandes portaviones y naves de combate para mantener flotando el negocio. Detrás de ellos la radio FM y las compañías de telefonía celular aupan y se pegan a la estela ganadora, fraguando la arcadia hipnótica que mueve el círculo virtuoso: establecimiento-sociedad de consumo-establecimiento. Es lo que hay (como dice Choquibtown).

No les interesa nuestra cultura o patrimonio así hablen del tema en plural. Carlos Vives cuando le preguntan algo siempre dice: “Je je, este si, Nosotros andamos, nosotros queremos, nosotros hacemos, La Provincia busca”, etc. Las disqueras Necesitan sobrevivir a la competencia, aunque un fragmento del nivel de ganancia con el cual ellos apenas se sostienen, podría aliviar el olvido, el hambre, la enfermedad y el abandono a los verdaderos detentores de la Música Vallenata Tradicional.

A Silvestre le pasa como a la futbolista caleña, la rubia Nicole Regnier, que es muy buena delantera y declaró hace un tiempo ser hincha del Deportivo Cali pero acaba de firmar un contrato con el equipo profesional femenino del América y ahora dizque la amenazan. Just Business. ¿Qué le vamos a hacer?

Por encima de lo que escribes románticamente del título II de nuestra CP, tanto él como sus representantes alegarán derechos fundamentales que están por encima como la libertad de opinión y libre desarrollo de la personalidad. Nadie los va a obligar a nada, ni el Ministerio de Cultura tiene competencias para ello. Y Mazorra-Blum, tienen listo el discurso en donde dirán que no es que se estén alejando de la tradición sino que están abriendo espacios con sonidos modernos, fusiones y ‘evolución’ de nuestro cantar, para crear el ambiente, cual caballo de Troya y cuando el público ya esté cansado de brincar los aeróbicos con acordeón, les puedan soltar, un paseo sentido de Gutiérrez y así ir llevando la tradición, aun cuando sea en el vagón de atrás de su locomotora.

Pelea de tigre con burro amarrao, Juan. Los Managers de los artistas, los A&R directors, los locutores de importantes emisoras de radio,  conductores de programas de TV y programadores de video en canales especializados, seguirán buscando la oportunidad de hacer dinero con el talento y la gracia que la profunda provincia genética le dio a nuestros cantantes e intérpretes. Todos se azuzan entre si a ver quien hace mas, quien inventa mas, quien saluda a mas locutores, políticos, A&Rs y gente adinerada (no importa el origen de sus bienes), quien pone a sonar mas veces, quien fusiona mas y quien hace mas duetos con importantes artistas de otros géneros.

El 13 de Agosto del año pasado hubo un megaconcierto en Bogotá llamado “Carlos Vives y sus amigos”. Sin que nadie me dijera yo ya sabía de qué se trataría el tal concierto, sin embargo (cuando todavía escribía en redes sociales) subí un comentario en mi Facebook, de pura grosería: “Hoy Carlos Vives con sus amigos en Bogotá los productores del evento han querido mantener la sorpresa hasta última hora pero yos las adelanto: su compadre Ivo Díaz, su maestro Emillianito, Silvio Brito, Gustavo Gutierrez, Wilber Mendoza, Isaac Carrillo.”

Esa noche Marc Anthony, Andrea Echeverry, Fonseca, Daddy Yanke y Wisin, fueron los ‘amigos’ que lo acompañaron.

Silvestre ya entró en la vorágine que devoró al Cacique: tiene una cola de gente detrás que vive a costilla de su flow. Silvestre no tendrá jamás suficiente dinero como para mandar al carajo a Sony y asociados y dedicarse a cantar de madrugada en su pueblo, abrasao con sus amigos y su papá. No se va a detener el ‘soba que soba’ de la adulación delictiva de quienes viven de su enorme talento, como rémoras a lomo de tiburón blanco.

No hay marcha atrás, todos andan en la misma y la única posibilidad de tener otros escenarios para nuestros próceres musicales es construyéndolos. La Música Vallenata Tradicional por su carácter étnico-popular y todavía folclórico (corrígeme Abel Medina) tiene un lugar en los circuitos del World Music como el WOMAD (World Of Music, Arts & Dance) y como los festivales culturales de Iberoamérica, que no son concursos tipo reality show como los nuestros, allá la Cultura va de primero en el derrotero de los organizadores. Debemos crear para su producción y difusión canales independientes, exigiéndole al Estado Colombiano espacios oficiales para su radiodifusión FM Estéreo como los que tienen el Rock, el Blues, el Reggae y el Jazz en emisoras oficiales como RADIONICA.

Dejemos quietas a Olímpica, Rumba Estéreo y la Reina que ellas saben muy bien que es lo que quieren, como lo quieren y por donde y ni porque  el cantante nombre a las hijas del locutor en la canción, van a poner 10 veces al día, por ejemplo, al bello re-make de “Mis Muchachitas” de los hijos de Sergio Moya, como sí suenan hasta en la sopa todas las patinetas locas, las toyotas, las coca-colas y demases.

La UPC, la UniGuajira, la Universidad del Magdalena podrían crear sus propias emisoras y meterse en el cuento.

Los festivales aportan año tras año nuevos cantares y expresiones de clarísimo nexo con la tradición, que muestran que aún perviven quienes pueden crear obras de quilates para seguir construyendo el edificio que nos dejaron Leandro Díaz, Huertas, Escalona, Luis Enrique, José Hernandez, Pachito Mejía, Máximo, Lino Jota y Marín, por solo nombrar algunos ausentes de lujo.

Dejemos que se reinventen hasta que se aburran de sí mismos, todos los artistas que partieron del vallenato para conseguir fama y dinero. Que se ganen todos los Grammy y millones que quieran y hasta la posibilidad de ser evocados en nostalgia. Algunos ilustres investigadores y opinadores de estas músicas comerciales, suelen decir en público que quienes piensan como yo vivimos resentidos del triunfo ajeno.  Si dentro de 10 años existen madres que arrullen sus bebes con las canciones de hoy de John Mindiola y R8, yo mismo pediré a gritos que los incluyan en el patrimonio pues se habrán vuelto tradición. Mientras tanto a mi no me engañan.

Pueden recoger si quieren todos los textos de los ‘éxitos’ que han escuchado en la radio, ringtones y backtones, de los últimos 5 años y aunar fuerzas entre todos y no logran hacer pestañar a un solo verso de Noche Sin Luceros de mi maestro Rosendo Romero, por sólo citar a una de las centenares de obras musicales que amo con pasión.

El Vallenato es un nombre sonoro, poderoso, con vida propia y marketing que lo usan llorones y brincoleros para posar en la vitrina musical que le pertenece a otro linaje de artistas. Se apellidan ‘Vallenato’ sin que se parezcan a él, como “el cachaquito” mariangolero de Miguel Yaneth y exigen para ellos una parte del pudín del reconocimiento en la memoria histórica.

Ahí está Carlos Vives, en el año de la declaratoria de PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD con su “Bicicleta”, en la cual utiliza el nombre de la música que lo sacó del hueco hippie donde estaba en Bogotá para cantar:

                                                          “ Un Vallenato, desesperado”.

Ojalá que algún avezado lector me sepa explicar que es lo que quiere decir esa frase en el contexto de una obra musical que no tiene nada que ver con nuestra manifestación cultural.

Por lo pronto yo sospecho, que esa frase es una expresión efectista (superior al cliché), bien pensada como todo lo que él hace, para causar efectos que rebotan en el inconsciente colectivo de la música y situando la obra en un plano de contemplación externa (aprovecharon el verano Europeo para el lanzamiento) en donde se arma el contexto étnico-playero de bacanería, en el que Vives y Shakira quedan como dignos representantes de la cheveridad y el público asume a “el vallenato” como ritmo de la canción u origen del cantante sin que sea ni una cosa ni la otra. Por cada like en redes, por cada vista en youtube y descargas en itunes, spooty five, deezer se mueven mas las cuentas de estos artistas.

Todos le apuntan al árbol que da fruta y eso es la música vallenata tradicional. Luego la más grande medida de protección y salvaguarda para esta manifestación no es otra que el consenso entre medios, artistas y productores para que a ‘eso’ que ellos, hacen le pongan un apellido distinto al que llevan los merengues de Chente Munive.

Tan solo con cambiarle el apellido de casta a los Me Gusta, el sabor del loco y las Empeliculá, habremos dado el paso más grande hacia la visibilización de lo qué es el verdadero linaje musical de la llanura caribe.

Detener la confusión en las comarcas andinas y en los pueblos del exterior es la mejor ayuda que le podemos hacer al conjunto de los veteranos de Tijito, Ovidio y su combo, quienes podrían recorrer el mundo con nuestros aires como lo hicieron los cubanos Compay Segundo e Ibrahim Ferrer en Buena Vista Social Club.

Bauticen esos aires, así como los cubanos sacaron el mambo del danzón o en New York el boogaloodel son montuno y el soul americano. Eso fue lo que dije hace 20 años en el foro del festival de 1996, cuando en Medellín y Pereira empezaban a bañar de más caramelo aún a los paseos románticos de los Chiches y Diablitos y aún las canciones de Fabián Corrales no habían sido reinventadas por Kaleth y Leo Gómez y la musicalidad e inteligencia de ellos dos, no había sido regguetonizada por Omar Geles y los Kvrass.

María Ruth Mosquera, a quien echo al agua, tiene ya un pre-acuerdo con Peter Manjarrés quien le confesó, extra micrófono, que eso que ellos hacían no era vallenato. La idea es continuar esa tarea sentando ahora a R8, Tico Mercado, Tato Fragozo y John Mindiola, junto con Silvestre, los Gigantes y Kvrass; traer a Javier FM; Javier Echeverry, los de la Reina en Medellín, Julio Cesar Galvis, Alí Guerrero; un buen hotel para Mazorra, Lanzoni, Fernando López, Jorge Barón, buen whisky y comida; blindarlos de seguridad y atenciones, nombrar un comisión verificadora con funciones de moderación y un nexo con la muchachada y los medios que se me antoja puede ser Felix Carrillo que se mueve bien en los dos mundos y que en el cónclave de una semana de duración, salga humo blanco (o rosa) con un nombre o dos para la música que hacen estos adelantados, como Nelson Velasquez o Martín Elías.

Si logramos eso no hay mas Plan de Salvaguarda, el vallenato se salva solo, porque como dijo Julio Cesar en la Profecía “Su música será inmortal”.

Acerca del Autor

Comunicador Social Vallenato. Licenciado en Filosofía, Investigador. Medios: http://larazonvallenata.com . Radio Guatapurí, Antena Cívica.

1 comentario

  1. Richard Field A. on

    Excelente disertación que pone en evidencia los intereses comerciales que son dañinos para la conservación y divulgación de nuestro auténtico patrimonio cultural, la niñez y juventudes actuales son confundidas y engañadas poniendo en riesgo la diferenciación cultural pertinente entre lo auténtico y lo mimetizado a partir de tendencias no propias de nuestro folclor.